sábado, 30 de agosto de 2014

Escribiendo sobre tu piel

Tumbarse en una cama compartida contigo es sinónimo de todo menos dormir, se puede decir que lo que más me gusta en ese momento es aguantar el sueño y permanecer despierta pegada a tí, porque eres tú el dueño de las letras que escribo, así que qué mejor momento para escribir que tumbada a tu lado.
El pelo anillado color castaño, la piel clara como la crema de coco, los ojos de un azul que ningún mar posee la dicha de lucir... y tu boca, tus labios finitos que me regalan besos a pares, incluso cuando los míos se resisten.
Tú, todo tú. Mis palabras tienen como trasfondo tu amor e intentan explicar todo aquello que me haces sentir con sólo tu presencia.
Qué equivocados aquellos que por haber sido dañados o por miedo a llegar a serlo cierran su corazón al único sentimiento que nos hace sentir plenamente felices. A todos nos han arañado alguna vez el corazón, pero sabes que ahí no acaba todo cuando llega alguien, en el momento más inesperado, y se acomoda en tu corazón de forma permanente, haciendo que tus problemas se reduzcan a la mitad de importancia y que tus alegrías vengan multiplicadas.
Cuando leas esto ya no estaré tumbada a tu lado mientras duermes, pero si sabrás que esta escrito por y para tí, y que te siento siempre tan cerca como te tengo ahora...

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