El pelo anillado color castaño, la piel clara como la crema de coco, los ojos de un azul que ningún mar posee la dicha de lucir... y tu boca, tus labios finitos que me regalan besos a pares, incluso cuando los míos se resisten.
Tú, todo tú. Mis palabras tienen como trasfondo tu amor e intentan explicar todo aquello que me haces sentir con sólo tu presencia.
Qué equivocados aquellos que por haber sido dañados o por miedo a llegar a serlo cierran su corazón al único sentimiento que nos hace sentir plenamente felices. A todos nos han arañado alguna vez el corazón, pero sabes que ahí no acaba todo cuando llega alguien, en el momento más inesperado, y se acomoda en tu corazón de forma permanente, haciendo que tus problemas se reduzcan a la mitad de importancia y que tus alegrías vengan multiplicadas.
Cuando leas esto ya no estaré tumbada a tu lado mientras duermes, pero si sabrás que esta escrito por y para tí, y que te siento siempre tan cerca como te tengo ahora...
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